TinyV escribió:Anna O escribió:Me da la impresión de que algunas cosas que hace algunas décadas hubiesen sido impensables de decir en un medio de comunicación hoy día son dichas sin tapuos y en voz bien alta. Eso indica algo, me parece.
Eso indica la victoria ideológica del neoliberalismo, a mi modo de ver. Ahora todo lo merecedor del más enérgico repudio es natural, estamos acostumbrados.
pd: un placer leerte Anna.
(...)
Martín escribió:Ahora me acuerdo de algo que planteó Alain Touraine en su última visita (cuando todavía era inimaginable lo que pasaría), según él los golpes de Estado a la antigua (con fuerzas militares, sangre, censura) iban a evolucionar en golpes económicos y políticos. Ahora (aunque los hondureños tuvieron muchos hechos de dictadura clásica) me parece que el viejo la pegó completamente (aprendé, Lilita).
Tal cual. Cada vez más se van perfeccionando los métodos, conforme las sociedades se hacen más "libres" y no pueden ser sometidas sobre el uso exclusivo de la fuerza sino también con el control de las opiniones (o matando al presidente). En el caso de Paraguay, me parece que lo que dice este tipo no difiere mucho de lo que sigue pensando una parte importante de la sociedad o los sectores privilegiados de ese país, por eso puede decirlo con tanta ligereza. En Argentina, duraría lo que un Posse.
Coincido con lo del perfeccionamiento de los métodos, pero me resisto a llamarle "victoria". Definitivamente un método estratégico central es el "control" o moldeamiento de las opiniones (que por suerte nunca es del todo logrado) y por eso me parece peligrosísimo que hayamos llegado a un punto en el cual se pueden decir barbaridades como estas (o como las que decía Posse) y a nadie parezca producirle el mínimo escozor.
Sinceramente creo que el campo de lucha es ese, el de los medios -más o menos formales- de comunicación. No hay mayor fuerza subversiva que la de las palabras, porque las palabras multiplican las ideas e inspiran los actos, las palabras producen realidades y dar a conocer una perspectiva distinta de una realidad puede hacer estallar una visión hegemónica por completo. Por eso admiro la tarea de Martu y muchos otros que desde sus lugares y con sus recursos siembran, como al pasar, esa otra palabra, y pienso que aún nosotros, pequeño-burgueses opinólogos de café estamos tal vez arrojando alguna semilla en un campo en el que quizás algo germine. Como dijera Van Dijk: "la lucha por el poder es también la lucha por la palabra"
Saludos, muchachos.
PD: Yo también te eché de menos, pequeñín.
