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El maestro de la disidencia

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Re: El maestro de la disidencia

Nota por Pitu3 » 05 Nov 2009, 19:27

:ok:Muy bueno el articulo: Symms y Escohotado, dos genuinos herederos de la generacion Beat....... :obscene-smokingjoint:

El maestro de la disidencia

Nota por maso » 04 Nov 2009, 22:56

Transcribo de una revista, un pequeño artículo escrito por Enrique Symms, desnaturalizando algunas cuestiones relacionadas al consumo de sustancias en general.
Espero que os guste.

El maestro de la disidenciaEn el años 1998, Antonio Escohotado visito nuestro país y fue invitado por Chiche Gelbung a su programa de televisión. En esa transmisión, sus declaraciones d e que para alejar a sus hijo de la heroína (en pleno auge en aquellos años en España) el había preferido iniciarlos en el consumo de LSD, provocaron una alevosa y masiva reacción de periodistas, legisladores y gente importante del medio artístico que acusaron al filosofo de corrupción de menores agravada por el vinculo, y al propio Gelbung de apología del delito.

En la siguiente transmisión fui invitado por el propio Chiche como una espacie de abogado defensor de su postura, y posteriormente también concurrí al programa de Mariano Grondona para sostener mi alegato. Grondona es inteligente y en sus conclusiones finales no dudo en afirmar que la apología del delito era anticonstitucional de por si, liberando a chiche de toda responsabilidad aunque manteniéndose muy critico respecto de la actitud del filosofo español.

El alegato que utilice para defender a Escohotado me fue suministrado por el propio Escohotado. Uno de los conceptos fundamentales sobre el que gira toda su construcción filosófica es el de la disidencia toxicológica.

La medicina fue una de las instituciones más imperialistas y colonizadores de la opinión publica en el sentido de apropiarse de la definición de “realidad” (es necesario recordar que la realidad es “una orden del rey” y no una percepción consensuada de hechos). La medicina siempre ha negado el hecho de que las verdades nacen en la conciencia de los seres y que las mayores revelaciones de la historia han surtido de ciertos estados alterados, de algunas experimentaciones excepcionales lejanas al conocimiento oficial. La mafia laboratorial ha conseguido imponer una dictadura represiva sobre el concepto de la enfermedad, con la intención de monopolizar la creación y distribución de drogas.

Dice Escohotado: “El disidente toxicológico parece anclado a una insatisfacción ante el tipo de existencia propuesto como realidad y como salud, bifurcada en dos líneas básicas: unos pretenden huir de la existencia a pesar de ser considerada real y otros pretenden huir de ella por considerarla irreal, de manera que si los primeros utilizan drogas ilícitas para espiar hacia la irrealidad, los segundos las utilizan para retornar a la realidad propiamente dicha. Los primeros son el sector más visible y han introyectado los principios de la cruzada, y tan periódica como infructuosamente acuden a los servicios de rehabilitación. Los segundos, menos espectaculares y mucho más numerosos, encarnan la disidencia en sentido estricto: consumen drogas moderada o inmoderadamente, pero no se identifican con el universo de símbolos propuesto por la cruzada”

Yo nunca me cuestione ni intente justificar mi apego al consumo de distintas sustancias ( a la pregunta “¿por qué te la gusta que te la chupen?”, respondo “simplemente porque me gusta que me la chupen”). Sin embargo, desde que leí esa extraordinaria obra que es la Historia general de las drogas del maestro Escohotado, aprendí a defender políticamente mi elección. Soy el amo y señor de la administración química de mi propio cuerpo. Ningún laboratorio, ninguna legislación, ninguna explicación científica podrá abolir la voluntad salvaje y libertaria que me empujó desde muy joven a consumir sustancias psicoactivas.
Este consumo me permitió escaparme de esa pesadilla irreal y monstruosa en que consiste el mundo de la normalidad. Ese mundo es una carcel. Ese mundo carece de magia, de éxtasis y también de autentico sufrimiento.

Como me sucedió antes con grandes maestros como William Burroughs, Fiedrich Nieztche o Henry Miller, Antonio Escohotado tuvo la gran virtud de poner en palabras aquello que yo presentía.

La disidencia es el único sendero que podemos recorrer para escapar de las autopistas del saber colectivo


  Soy el amo y señor de la administración química de mi propio cuerpo. Ningún laboratorio, ninguna legislación, ninguna explicación científica podrá abolir la voluntad salvaje y libertaria que me empujó desde muy joven a consumir sustancias psicoactivas.  


:clap:

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